| ** | Latin American Journal of Clinical Sciences and Medical Technology is an open access magazine. To read all published articles and materials you just need to register Registration is free of charge. Register now If you already have registered please Log In | ** |
Introducción. El acné vulgar es un trastorno que afecta principalmente a los jóvenes y por lo general se atribuye a la proliferación excesiva de Cutibacterium acnes. Esto ha favorecido el uso generalizado de antibióticos que, lejos de eliminar el problema, genera efectos adversos en la piel. Con los avances en la investigación de la microbiota han surgido nuevas propuestas terapéuticas que incluyen el uso de microorganismos probióticos; sin embargo, su eficacia clínica continúa siendo motivo de controversia. Metodología. Se llevó a cabo una revisión bibliográfica de artículos científicos en bases de datos como PubMed, Scopus, Web of Science, así como en bases de datos de patentes, como la WIPO y Espacenet. Los estudios incluidos integran evidencia tradicional y estudios recientes sobre acné, microbiota, prebióticos, probióticos y posbióticos. Resultados. La evidencia indica que el acné no puede explicarse únicamente por la proliferación de una sola especie bacteriana, sino por alteraciones en la dinámica y funcionalidad de la microbiota cutánea. Aunque algunos estudios clínicos y experimentales sugieren efectos potencialmente beneficiosos de los prebióticos, probióticos y posbióticos, la evidencia disponible es limitada, heterogénea y, en muchos casos, preliminar. Discusión. Los prebióticos, probióticos y posbióticos representan una estrategia terapéutica prometedora como coadyuvantes en el manejo del acné; sin embargo, la evidencia actual no respalda su uso como monoterapia. Se requieren estudios clínicos robustos que permitan establecer su eficacia y aplicabilidad en la práctica dermatológica.
Introduction. Acne vulgaris is a disorder that primarily affects young people and is mainly attributed to the excessive proliferation of Cutibacterium acnes. This has led to the widespread use of antibiotics, which, far from eliminating the problem, generate adverse effects on the skin. With advances in microbiota research, new therapeutic approaches have emerged, including the use of probiotic microorganisms; however, their clinical efficacy remains controversial. Methodology. A literature review was conducted using scientific articles in databases such as PubMed, Scopus, and Web of Science, as well as patent databases such as WIPO and Espacenet. The included studies integrate traditional evidence and recent research on acne, microbiota, prebiotics, probiotics, and postbiotics. Results. The evidence indicates that acne cannot be explained solely by the proliferation of a single bacterial species, but rather by alterations in the dynamics and functionality of the skin microbiota. Although some clinical and experimental studies suggest potentially beneficial effects of prebiotics, probiotics, and postbiotics, the available evidence is limited, heterogeneous, and, in many cases, preliminary. Discussion. Prebiotics, probiotics, and postbiotics represent a promising therapeutic strategy as adjuncts in the management of acne; however, current evidence does not support their use as monotherapy. Robust clinical studies are needed to establish their efficacy and applicability in dermatological practice.
El acné vulgar es una dermatosis inflamatoria crónica que experimenta el 90% de los adolescentes y adultos jóvenes. Se caracteriza por comedones, pápulas y pústulas que muchas veces dejan cicatrices cutáneas, lo que afecta la vida social, emocional y física de quien lo padece.1-3
Uno de los principales motivos de consulta dermatológica se debe a las lesiones ocasionadas por el acné, el cual afecta entre 70 y 87% de los jóvenes de 13 a 25 años. Tiene mayor prevalencia en mujeres, pero cuadros de mayor severidad en varones.
La Fundación Mexicana para la Dermatología señala que esta dermatosis se manifiesta en 90% de los hombres y 79% de las mujeres, y puede persistir hasta los 40 años.4
El acné que persiste en la edad adulta se asocia con factores hormonales, estrés crónico, dieta occidental, contaminación ambiental, antecedentes familiares y uso de cosméticos comedogénicos.
Se ha estimado que alrededor de 3.5 millones de personas son diagnosticadas con acné cada año y que cerca de 20% de los casos puede presentarse en forma grave.5
La fisiopatología del acné se atribuyó, en gran medida, a la proliferación de Cutibacterium acnes (antes Propionibacterium acnes). Sin embargo, los avances en secuenciación masiva y estudios metagenómicos actuales indican que C. acnes forma parte habitual del microbioma cutáneo tanto en individuos sanos como en pacientes con acné, por lo que esta dermatosis no puede atribuirse únicamente a la abundancia de esta especie, sino a alteraciones en la composición, diversidad y funcionalidad del ecosistema microbiano de la piel. El conjunto de estos factores deriva en un desequilibrio dermatológico denominado «disbiosis cutánea».6-9
La disbiosis cutánea se caracteriza por la proliferación excesiva de ciertas bacterias sobre otras, lo cual reduce la diversidad del microbioma de la piel y puede resultar en alteraciones de la cicatrización de heridas, aumento de la inflamación e incremento de infecciones cutáneas.10
Desde la perspectiva del microbioma cutáneo, este proceso puede relacionarse con la alteración de la barrera cutánea, la formación del biofilm, la activación de la respuesta inmune y el desarrollo de lesiones inflamatorias, como se resume en la Figura 1.

El tratamiento del acné ha consistido principalmente en el uso prolongado de compuestos químicos como retinoides tópicos, peróxido de benzoílo, isotretinoína y antibióticos, que además de producir diferentes efectos adversos en los pacientes de manera inmediata como irritación cutánea, ardor, resequedad, enrojecimiento y aumento de sensibilidad, no garantizan evitar la recurrencia de las lesiones.11-13
En paralelo, el uso de antibióticos para tratar el acné es motivo de preocupación debido al incremento de bacterias resistentes y por su efecto en la microbiota.14,15
Las secuelas estéticas y psicológicas en las personas que padecen acné han favorecido el crecimiento de una industria millonaria con productos menos agresivos que se encuentran entre lo cosmético y lo farmacéutico, los llamados cosmecéuticos.16,17
Muchos de estos productos se presentan como probióticos, cuyo concepto hace referencia a microorganismos vivos que confieren un beneficio para la salud del hospedero.18 Pero también surgen los posbióticos, que es una preparación de microorganismos inactivados y/o componentes y metabolitos a los que también se le atribuyen beneficios para la salud.19
Asimismo, los prebióticos han cobrado interés como sustratos que favorecen selectivamente el crecimiento o la actividad de microorganismos benéficos del microbioma cutáneo. En el acné vulgar, su importancia radica en su posible contribución a la reducción de la disbiosis cutánea y al fortalecimiento de la barrera epidérmica.20
La rápida expansión de soluciones innovadoras para tratar el acné ha provocado que las innovaciones tecnológicas y las campañas de mercadeo vayan de la mano, lo cual ha generado altas expectativas en el consumidor. En consecuencia, es de gran relevancia conocer la evidencia científica disponible para evaluar la solidez de los beneficios atribuidos a las nuevas estrategias para tratar el acné.18,21-23
Por ello, el objetivo de esta investigación es llevar a cabo una revisión crítica de los artículos científicos y documentos de patentes disponibles sobre el uso de prebióticos, probióticos y posbióticos para el manejo del acné vulgar, así como conocer sus alcances clínicos, seguridad, limitaciones y perspectivas futuras.
El desarrollo del presente trabajo consistió en realizar una búsqueda de la literatura en tres bases de datos científicas internacionales: PubMed, Scopus y Web of Science, así como en bases de datos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO, World Intellectual Property Organization) y Espacenet.
El objetivo fue responder la siguiente pregunta: ¿cuál es la evidencia científica actual sobre la eficacia, los mecanismos de acción, la seguridad, las limitaciones y las perspectivas futuras del uso de prebióticos, probióticos y posbióticos como terapia coadyuvante en el tratamiento del acné vulgar?
La búsqueda incluyó publicaciones disponibles entre 2015 y 2026, en idioma inglés y español.
Se utilizaron combinaciones de palabras clave como: “acné”, “microbioma cutáneo”, Cutibacterium acnes, “prebióticos”, “probióticos tópicos” y “posbióticos”. Dichos términos se combinaron mediante operadores booleanos (AND, OR), con el objetivo de ampliar el alcance de la búsqueda.
Los criterios de inclusión consideraron artículos originales, estudios clínicos, estudios experimentales, revisiones sistematizadas, metanálisis y documentos de patente relacionados con la fisiopatología del acné vulgar asociada a la microbiota, las interacciones entre el microbioma cutáneo y la respuesta inmune del hospedero, así como intervenciones basadas en prebióticos, probióticos tópicos, posbióticos u otros productos derivados de microorganismos con relevancia para el manejo del acné.
Los documentos se analizaron de forma cualitativa, tomando en cuenta el tipo de intervención, el mecanismo propuesto, el nivel de evidencia y sus principales limitaciones.
La búsqueda bibliográfica permitió integrar evidencia científica y documentos de patente.
En conjunto, se analizaron 47 fuentes, de las cuales 41 correspondieron a artículos originales, estudios clínicos, estudios experimentales, revisiones sistematizadas y metanálisis; además, se incluyeron 6 documentos de patente relacionados con prebióticos, probióticos, posbióticos, microbioma cutáneo y acné vulgar.
La microbiota cutánea y su relación con el acné
Las bacterias, hongos, virus y bacteriófagos que viven de manera natural en la piel, sin causar daño al cuerpo humano (llamados también microorganismos comensales) constituyen la microbiota cutánea.24,25
Su composición depende de la edad, pH, sexo, producción de sebo, humedad y región corporal del hospedero.8
Se encuentran de manera más abundante en los pliegues, folículos y glándulas sebáceas.7
Además, participan en la producción y regulación de moléculas antimicrobianas como LL-37 y β-defensinas, que mantienen la homeostasis cutánea y limitan la proliferación de microorganismos patógenos.26,27
La comunidad microbiana de la piel pertenece a tres principales géneros de Corynebacteria, Propionibacteria y Staphylococci.7 Destacan el género Staphylococcus, particularmente Staphylococcus epidermidis, así como otras bacterias comensales como Staphylococcus hominis, Staphylococcus lugdunensis y Cutibacterium acnes, las cuales producen péptidos antimicrobianos que contribuyen a la resistencia frente a patógenos oportunistas, incluido Staphylococcus aureus.2
Su participación en la regulación de la respuesta inmune, la modulación de la respuesta inflamatoria, la integridad de la barrera epidérmica y la regulación del pH (4.5 y 5.5) es fundamental para la estabilidad del ecosistema cutáneo.27-29
Tradicionalmente, se pensó que Cutibacterium acnes era la causante del acné debido a su presencia constante en comedones, pápulas, pústulas y folículos pilosebáceos inflamados.30
Sin embargo, las investigaciones actuales han reportado que C. acnes también se encuentra en la piel sana, por lo que queda claro que C. acnes constituye una especie que forma parte de la microbiota cutánea, tanto de individuos sanos como de pacientes con acné.31,32
Con las técnicas de secuenciación, metagenómica, análisis del microbioma y tipificación genética se encontraron diferencias filogenéticas y funcionales entre las cepas de C. acnes.6,7,33,34 Por ejemplo, los filotipos pertenecientes a los grupos IB, II y algunos sublinajes IA2 se encuentran predominantemente en piel sana6,35; los filotipos del grupo IA1, RT4 y RT5 favorecen respuestas inflamatorias persistentes que se asocian con el acné.8,32
En algunos casos, los componentes de la membrana (lipoproteínas) y la pared celular (ácidos lipoteicoicos) pueden ser reconocidos por receptores del sistema inmunitario innato, particularmente los receptores tipo Toll (TLR), lo que activa una cascada de señalización intracelular asociada con la producción de citocinas proinflamatorias.7,25,27,30
En particular, la activación de TLR2 en queratinocitos y células inmunitarias cutáneas se ha relacionado con la inducción de mediadores inflamatorios como IL-1β, IL-8 y TNF-α, los cuales están involucrados en los distintos grados de inflamación característicos del acné.31,32,36,37
La diferencia entre los filotipos de C. acnes IA1, RT4, RT5 versus IB, II y algunos IA2 radica en que los primeros sobrexpresan genes relacionados con la producción de porfirinas, que favorecen la inflamación; lipasas que alteran el folículo e irritan el tejido; biopelículas que favorecen la obstrucción folicular; hialuronidasas y proteasas que alteran el tejido y facilitan el daño; proteínas y moléculas relacionadas con la respuesta inmune (TLR2, NF-kB, IL-1β, TNF-α) y factores de virulencia CAMP (Christie, Atkins, Munch-Petersen) que activan la producción de IL-1β, IL6, IL-8, TNF-α, ROS (reactive oxygen species, especies reactivas de oxígeno) y péptidos.6-8,30,31,34
Ello explica porqué mientras unas cepas se asocian con disbiosis, inflamación y acné, otras se asocian con la homeostasis y piel sana.27,31,32
Ahora se sabe que más que un problema causado por una especie microbiana, el acné es producto de un desequilibrio en la microbiota de la piel. Por ello, existe la tendencia de modular la microbiota cutánea para restaurar algunas funciones y disminuir las enfermedades de la piel.38
Se ha reportado que cepas de C. acnes aisladas de la piel sana, aplicadas de manera tópica, podrían competir con cepas inflamatorias, restaurar el equilibrio microbiano y disminuir la inflamación.39,40
Entonces, la modulación del microbioma cutáneo representa una estrategia terapéutica innovadora orientada a restaurar la homeostasis microbiana, en lugar de erradicar microorganismos indiscriminadamente.9
Algunas de las observaciones hechas por investigadores como Brigitte Dreno, et al.41 apoyan el hecho de que el tratamiento eficaz del acné no debería enfocarse solamente en la erradicación de C. acnes, sino que se debe considerar la prevención y corrección de la disbiosis cutánea.
Por ejemplo, el uso de cosméticos moduladores del microbioma de la piel (con prebióticos, probióticos y posbióticos) para incrementar la diversidad del microbioma (tales como el uso de cremas hidratantes por cuatro semanas) ha mostrado la diversificación de la población bacteriana (que se considera un marcador de piel sana). Ello previene el aumento excesivo de bacterias dañinas que puedan generar enfermedades como el acné.41
Los prebióticos, probióticos tópicos y posbióticos como alternativa
La resistencia microbiana asociada con el uso prolongado de antibióticos y el conocimiento de que el acné no corresponde únicamente a una infección bacteriana, sino a una alteración asociada con la disbiosis cutánea, ha impulsado el desarrollo de estrategias dirigidas a modular el microbioma de la piel.23,42
Entre estas estrategias se incluyen prebióticos, probióticos tópicos y posbióticos, cuyo propósito es favorecer el restablecimiento del equilibrio microbiano y modular la respuesta inflamatoria.
Existe una marcada heterogeneidad en las intervenciones evaluadas o propuestas para modular el microbioma cutáneo en el acné, ya que se han descrito diferentes géneros y especies bacterianas, entre ellas Lactobacillus spp., Enterococcus spp., Streptococcus spp., Bifidobacterium spp. y Lactiplantibacillus spp.; además de formulaciones basadas en lisados bacterianos, fermentos, metabolitos, posbióticos y otras aproximaciones relacionadas con la ecología microbiana cutánea, como bacteriófagos o bacterias oxidantes de amonio, entre ellas Nitrosomonas spp.39,40,42,43
En los artículos incluidos en esta revisión, las intervenciones con mayor desarrollo clínico o experimental corresponden principalmente a40,42,43:
A continuación, se describen los hallazgos reportados en los artículos revisados.
Los pacientes que podrían considerarse candidatos ideales para el uso de probióticos tópicos son los que tienen acné inflamatorio leve a moderado, especialmente cuando presentan piel sensible o irritación secundaria al uso de retinoides u otros tratamientos tópicos.
También podrían considerarse en pacientes con acné recurrente después de múltiples ciclos de antibióticos, en quienes se busque preservar o restaurar el microbioma cutáneo como complemento durante la reducción progresiva de antibióticos tópicos, así como en esquemas de mantenimiento.
En todos los casos, estas intervenciones deben considerarse estrategias coadyuvantes y no sustitutos del tratamiento dermatológico convencional.11-15,23,27,39,
Con base en la evidencia disponible, las intervenciones con mayor respaldo científico actualmente corresponden, en primer lugar, a Enterococcus faecalis SL-5 debido a los reportes de reducción de lesiones en pacientes con acné leve a moderado.
Además, algunas revisiones señalan que las intervenciones basadas en probióticos y posbióticos pueden alcanzar reducciones cercanas al 45-49% en lesiones de acné, aunque estos resultados deben interpretarse con cautela por la heterogeneidad de cepas, formulaciones y diseños de estudio.39,40,42,43
En segundo lugar, se ubican los posbióticos, lisados bacterianos, metabolitos y productos de fermentación derivados de Enterococcus faecalis y Lactobacillus/Lactiplantibacillus spp. por su potencial antinflamatorio, antimicrobiano e inmunomodulador.
En tercer lugar, se encuentran los probióticos tópicos vivos de Lactobacillus spp., Lactiplantibacillus plantarum, Streptococcus thermophilus y Streptococcus salivarius por sus resultados favorables, pero todavía limitados por el tamaño muestral y la heterogeneidad metodológica.
Finalmente, las formulaciones con Bifidobacterium spp., Bacillus coagulans, Lactococcus ferment y prebióticos tópicos como galacto-oligosacáridos, inulina y fructo-oligosacáridos representan alternativas prometedoras, aunque con evidencia clínica más preliminar.39,40,42-45
Los resultados encontrados, aunque interesantes, no pueden compararse de manera directa debido a la heterogeneidad de cepas, formulaciones, tiempos (entre 8 y 12 semanas), vías de administración y a que las muestras fueron pequeñas (14-40 participantes).
Por lo tanto, los resultados mostrados en la clínica son insuficientes para hacer recomendaciones definitivas.42
A partir de una revisión sistemática que incluyó 33 estudios y 2,112 pacientes, Warp et al.39 encontraron que los microorganismos más utilizados para el tratamiento del acné pertenecen a los géneros Lactobacillus, Bifidobacterium y Enterococcus.
Los datos mostraron que cuando se utilizaron probióticos en combinación con terapias convencionales (Lactobacillus plantarum MH-301 + isotreína, mezcla Lactobacillus spp.-Bifidobacterium + doxiciclina, diversas especies de Lactobacillus + minociclina) se obtienen mejores resultados que cuando se utilizan solos. Las lesiones con el uso de probióticos disminuyeron aproximadamente 45% y con posbióticos hasta 49%.39
Diferentes estudios in vitro han encontrado que tanto los microorganismos probióticos como sus metabolitos presentan actividad antimicrobiana o inmunomoduladora en acné.7,8 Esta cualidad se ha aprovechado en diferentes formulaciones tópicas comercializadas como probióticas, que en realidad contienen lisados bacterianos, metabolitos o productos de una fermentación, que se aproximan más al concepto de posbiótico.
Aunque los mecanismos de acción entre un probiótico y un posbiótico pueden ser diferentes, también presentan resultados prometedores para atender el acné.18,19 Por ejemplo, en una revisión de terapias tópicas de diferentes estudios clínicos sobre el uso de posbióticos para atender los problemas del acné, se encontraron formulaciones capaces de reducir las lesiones inflamatorias en 50-70%, así como de disminuir la producción sebácea.
Entre los productos evaluados se encontraban cremas con lisados de Bacillus coagulans; formulaciones con lisados de Lactobacillus plantarum (incluidas variantes en la formulación); así como lociones con extractos de Enterococcus faecalis, cremas con lisado de Lactococcus ferment y formulaciones con Lactobacillus plantarum inactivado.43
Por otro lado, y teniendo en cuenta que los prebióticos pueden favorecer el restablecimiento del equilibrio del microbioma de la piel y disminuir la disbiosis cutánea (originada por la exposición a diversos agentes lesivos), existen investigaciones enfocadas a evaluar la utilidad de estos sustratos.
Tal es el caso que presentan Petrov et al. quienes determinaron el potencial prebiótico de los galacto-oligosacáridos y su idoneidad para ser incorporados en formulaciones tópicas como hidrogel y emulsión tópica a base de agua.44
En dicho estudio se observaron efectos estimulantes sobre Staphylococcus epidermidis y capacidad para inhibir el crecimiento de S. aureus.44
En otro estudio (Afzal et al.)45 se evaluaron los efectos sobre el acné de una crema que incluye componentes prebióticos, entre ellos inulina, fructo-oligosacáridos, cera de semillas provenientes de Garcinia indica y escualano.
Los resultados obtenidos fueron alentadores en cuanto a la modulación del microbioma cutáneo. Además, se observaron cambios en la expresión génica microbiana, con aumento en la producción de compuestos tales como la prolina y la lisina a partir de sus precursores, mediante las vías L-ornitina II y L-lisina II, los cuales podrían contribuir en la mejora de la elasticidad, firmeza e hidratación dérmica por la biosíntesis de colágeno.45
Dichos cambios fueron interpretados como una modulación favorable para la reversión de la disbiosis cutánea y del microambiente asociado con el acné.45
A partir de los estudios disponibles se puede observar que existen resultados favorables para el tratamiento del acné mediante estrategias basadas en prebióticos, probióticos, posbióticos y sus productos. Sin embargo, los resultados dependen de la cepa utilizada, el tipo de intervención, de la presentación, el vehículo y la duración del tratamiento.
Esa variabilidad en la experimentación dificulta el análisis comparativo de los resultados, lo que puede derivar en extrapolaciones imprecisas.
Entre las formulaciones tópicas evaluadas para el manejo del acné, uno de los grupos con mayor respaldo corresponde a Enterococcus faecalis SL-5, seguido del grupo de Lactiplantibacillus y Streptococcus.39,40,42-45
Patentes sobre el uso de probióticos, posbióticos y cosmecéuticos para el tratamiento del acné
En relación con las patentes, se observó una evolución que va desde el uso de microorganismos vivos hasta el de formulaciones posbióticas.
En el análisis de cada documento de patente se revisó el tipo de presentación o vehículo propuesto, incluidas las formulaciones tópicas, jabones, cremas, extractos, metabolitos, lisados bacterianos y composiciones de uso oral o tópico, cuando dicha información estaba explícitamente señalada.
En el caso de la patente WO2020056359A1 (presentación tópica)46, los inventores aislaron cepas de Staphylococcus de piel sana, identificaron y evaluaron péptidos antimicrobianos y modulinas solubles en fenol (phenol-soluble modulins, PSMs) que inhibieron a C. acnes.
La fortaleza de esta patente se encuentra en que llevaron a cabo estudios in vivo e in vitro y de que además evaluaron tanto a los microorganismos vivos como a sus posbióticos.
Utilizaron ratones a los que provocaron una infección con C. acnes en una concentración de 1x108UFC sobre la piel dorsal. Al aplicar un extracto de S. capitis E12 encontraron reducción de C. acnes de una orden de magnitud.
La limitación de esta patente se encuentra en que sólo midieron la disminución de C. acnes, la actividad antimicrobiana e identificaron a los péptidos responsables; sin embargo, no midieron mediadores inflamatorios como como IL-1β, IL-6, TNF-α e IL-8.
La patente WO2015106175A1 (presentación tópica)47 demostró que las bacterias de la piel pueden inhibir a Cutibacterium acnes. Es decir, los beneficios atribuidos a un microorganismo no dependen exclusivamente de la colonización, sino de los compuestos bioactivos que produce.
Aunque menciona a los probióticos de la piel, realmente demostraron que los metabolitos producidos por Staphylococcus epidermidis son capaces de inhibir el crecimiento de Cutibacterium acnes y modular la respuesta inflamatoria cutánea.47 Esto abrió la puerta para el desarrollo de diferentes productos posbióticos.
También se encuentran innovaciones con efectos combinados para mejorar la salud de la piel, como es el caso de la patente WO2017063066A1 (presentación tópica)48 que incluye una formulación de jabón con bacterias del género Bifidobacterium como B. longum 51A, B. bifidum 162A, B. breve 110A, B. pseudolongum 119A que presentan actividad selectiva contra C. acnes, además de estimular la reparación de la piel y mostrar un efecto antienvejecimiento.
Asimismo, la patente WO2020198895A1 (presentación tópica)49 describe una formulación con dos cepas de Weissella viridescens, en una concentración de 1x107UFC/mL orientadas a inhibir C. acnes. W. viridescens, con su capacidad de adhesión a los queratinocitos, puede competir por espacios y nutrientes con los microorganismos asociados al acné.
Los inventores presentaron una formulación básica de ingredientes con 5% de alcohol estearílico, 10% de alcohol cetílico, 1% de lauril sulfato de sodio, 10% de propilenglicol y agua destilada.
Por lo tanto, la disminución de lesiones e inflamación y la hidratación de la piel observada se atribuyó principalmente a las bacterias incorporadas a la crema. Sin embargo, no incluyeron un grupo placebo sin bacterias que pueda atribuir el efecto encontrado únicamente a las bacterias.
Posteriormente, el interés de las investigaciones dejó de centrarse en los microorganismos vivos para enfocarse en los metabolitos producidos y compuestos bioactivos.
En la patente WO2019149940A1 (presentación tópica)50 se buscó aprovechar los efectos biológicos de los posbióticos, sin necesidad de utilizar células viables. En ésta se describe el uso de metabolitos obtenidos de una fermentación que utiliza Lactobacillus paracasei.
Sus compuestos bioactivos fueron capaces de modular la respuesta inflamatoria en queratinocitos mediante la regulación de citocinas IL-6 e IL-8 en modelos estimulados con Cutibacterium acnes.
Esta tendencia se encuentra en aumento debido a que el uso de metabolitos ofrece mayores ventajas para la industria en términos de estabilidad, seguridad y formulación, que los microorganismos viables.
Recientemente, la patente WO2025027083A1 (presentaciones oral y tópica)51 protegió una composición posbiótica desarrollada con lisados bacterianos que incluye especies de Lactobacillus, Bifidobacterium, Bacillus y Saccharomyces como opción para el tratamiento de diversos trastornos cutáneos y aplicaciones cosméticas, entre los que se incluye el acné. Los autores argumentan que los probióticos vivos pueden tener problemas de estabilidad, viabilidad y colonización, por lo que se prefieren los lisados que ofrecen mayor seguridad y son más fáciles de usar en una formulación.
Es importante destacar que las formulaciones que se sitúan en la interfaz entre la cosmética y la farmacoterapia dermatológica corresponden al mercado de los cosmecéuticos, los cuales incluyen lisados bacterianos, extractos de fermentación y metabolitos microbianos. Es aquí donde algunas formulaciones con escaso o nulo sustento científico podrían comercializarse sin el debido rigor regulatorio que cumplen los productos farmacéuticos.16,17
Probióticos orales
Diferentes estudios respaldan que los probióticos orales favorecen el eje intestino piel y los posbióticos cutáneos inducen mejor modulación local del microbioma cutáneo.39,52
La integridad de la barrera intestinal influye de manera indirecta en la homeostasis e inflamación de la barrera cutánea mediante el eje intestino-piel.23 Incluso, el estrés puede afectar la calidad de la microbiota intestinal y la microbiota cutánea debido a una conexión intestino-cerebro-piel que puede promover la inflamación de la piel y desencadenar el acné.40
La evidencia apunta hacia un posible efecto coadyuvante de los probióticos orales.
En un ensayo clínico llevado a cabo durante 12 semanas por Jung et al.53 se comparó un suplemento probiótico comercial compuesto por Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus delbrueckiisubsp. bulgaricus y Bifidobacterium bifidumvs. minociclina y la combinación de ambos tratamientos, en 45 mujeres de entre 18 y 35 años.
Los resultados mostraron que el grupo que recibió el antibiótico en combinación con el probiótico presentó mayor reducción de lesiones inflamatorias, lo que sugiere un posible efecto potenciador con el uso de probióticos.53 Sin embargo, el diseño abierto, el tamaño reducido de la muestra y la inclusión exclusiva de mujeres limitan la solidez de sus conclusiones.
De manera similar, Fabbrocini et al.54 evaluaron la suplementación con Lactobacillus rhamnosus SP1 en 20 adultos con acné en la región dorsal. Después de 12 semanas, el grupo tratado con el probiótico mostró 32% de reducción en la expresión cutánea de IGF-1, una molécula relacionada con el aumento de la producción sebácea y la inflamación, así como 65% de incremento en FOXO1, factor asociado con la regulación del metabolismo sebáceo y la respuesta inflamatoria.
Tjiu y Lu55, en una revisión que integró tres ensayos clínicos doble ciego con un total de 231 participantes, encontraron reducciones de las lesiones inflamatorias cuando se emplean probióticos orales. No obstante, estos probióticos ofrecen una estrategia coadyuvante, que optimiza el consumo de antibióticos, más que ser una alternativa completa a los tratamientos convencionales.
En resumen, se pudo observar que la innovación tecnológica para el tratamiento del acné avanza más rápido que la evidencia clínica disponible. Se observa que los microorganismos probióticos, aunque presentan resultados favorables, aún son escasos.
La tendencia se dirige hacia el uso de lisados microbianos y posbióticos por la mayor versatilidad y estabilidad que presentan en el uso de formulaciones de la industria cosmética.
Sin embargo, las investigaciones y las patentes consultadas en su mayoría se sustentan principalmente en resultados experimentales, más que en ensayos clínicos controlados y menos aún, en investigaciones a gran escala.
Las intervenciones basadas en prebióticos, probióticos y posbióticos representan un campo emergente para el tratamiento del acné vulgar. No obstante, la evidencia disponible es limitada, heterogénea, con tamaños de muestra reducidos y, en muchos casos, son resultados preliminares.
Aunque estas estrategias muestran beneficios clínicos potencialmente significativos, en este momento deben considerarse terapias coadyuvantes y no sustitutos del tratamiento convencional porque aún no se conoce con precisión la cepa ideal, la concentración óptima, la duración adecuada del tratamiento, la efectividad comparativa frente a terapias estándar ni la persistencia de sus beneficios a largo plazo.
El futuro de este campo dependerá de la realización de ensayos clínicos robustos que permitan cerrar la brecha existente entre la innovación biotecnológica, la evidencia experimental y su aplicabilidad clínica real.
La bacteria Cutibacterium acnes participa en la patogénesis del acné, pero no se considera una infección causada únicamente por un microorganismo sino como una enfermedad multifactorial asociada, entre otros factores, con una alteración de la microbiota cutánea.
Algunos filotipos de C. acnes se asocian con la respuesta proinflamatoria exacerbada que favorece la aparición de lesiones características del acné.
No existe evidencia suficiente para considerar a los prebióticos y probióticos como alternativas al tratamiento del acné. Las investigaciones presentan estudios de corta duración, tamaños de muestra reducidos, heterogeneidad en cepas, formulaciones y diferencias en las vías de administración.
Por ello, los probióticos no deben considerarse sustitutos de los tratamientos convencionales, sino como intervenciones emergentes con potencial coadyuvante.
Los posbióticos podrían representar una estrategia tecnológica prometedora para la industria debido a que conservan los efectos inmunomoduladores y antinflamatorios de los probióticos y por su facilidad para formular productos dermatológicos seguros y estables.
No obstante, la evidencia clínica sobre el uso de probióticos y posbióticos en condiciones que sean capaces de reproducir la complejidad del entorno cutáneo humano es escasa.
Por lo tanto, las investigaciones encontradas sólo pueden tomarse como una aproximación de los resultados esperados a gran escala.
Considerando los estudios emergentes sobre la relación intestino-piel, el futuro del manejo del acné probablemente se orientará hacia estrategias dirigidas a modular la microbiota intestinal y la microbiota cutánea, más que en enfoques centrados en la búsqueda de compuestos antimicrobianos.
Los autores declaran no tener ningún conflicto de interés directo o indirecto con respecto al trabajo presentado.
| 1. | Bhate K, Williams HC. Epidemiology of acne vulgaris. Br J Dermatol. 2013;168(3):474-485. |
| 2. | Collier CN, Harper JC, Cafardi JA, Cantrell WC, Wang W, Foster KW, et al. The prevalence of acne in adults 20 years and older. J Am Acad Dermatol. 2008;58(1):56-59. |
| 3. | Tan JKL, Bhate K. A global perspective on the epidemiology of acne. Br J Dermatol. 2015;172(Suppl 1):3-12. |
| 4. | Fundación Mexicana para la Dermatología A.C. El temible acné afecta más a adolescentes. 2019. [Consultado el 24 de julio, 2026] Disponible en URL: https//fmd.org.mx/el-temible-acne-afecta-mas-a-adolescentes/ |
| 5. | Guguluș DL, Vâță D, Popescu IA, Pătrașcu AI, Halip IA, Mocanu M, et al. The epidemiology of acne in the current era: Trends and clinical implications. Cosmetics. 2025;12(3):106. [Retrieved on July 24th, 2026] Available from URL: https://www.mdpi.com/2079-9284/12/3/106 |
| 6. | Fitz-Gibbon S, Tomida S, Chiu BH, Nguyen L, Du C, Liu M, et al. Propionibacterium acnes strain populations in the human skin microbiome associated with acne. J Invest Dermatol. 2013;133(9):2152-2160. |
| 7. | Dreno B, Martin R, Moyal D, Henley JB, Khammari A, Seité S. Skin microbiome and acne vulgaris: Staphylococcus, a new actor in acne. Exp Dermatol. 2017;26(9):798-803. |
| 8. | O'Neill AM, Gallo RL. Host-microbiome interactions and recent progress into understanding the biology of acne vulgaris. Microbiome. 2018;6(1):177. |
| 9. | Lee CH, Min M, Jin SS, Sivamani RK. Skin microbiome shifts in various dermatological conditions. J Clin Med. 2025;14(17):6137. |
| 10. | Borrego-Ruiz A, Borrego JJ. Microbial dysbiosis in the skin microbiome and its psychological consequences. Microorganisms. 2024;12(9):1908. |
| 11. | Zaenglein AL, Pathy AL, Schlosser BJ, Alikhan A, Baldwin HE, Berson DS, et al. Guidelines of care for the management of acne vulgaris. J Am Acad Dermatol. 2016;74(5):945-973.e33. |
| 12. | Nast A, Dréno B, Bettoli V, Bukvic Mokos Z, Degitz K, Dressler C, et al. European evidence-based (S3) guideline for the treatment of acne -update 2026- short version. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2016;30(8):1261-1268. doi:10.1111/jdv.13776. |
| 13. | Layton A. The use of isotretinoin in acne. Dermatoendocrinol. 2009;1(3):162-169. |
| 14. | Walsh TR, Efthimiou J, Dréno B. Systematic review of antibiotic resistance in acne: An increasing topical and oral threat. Lancet Infect Dis. 2016;16(3):e23-33. |
| 15. | Santer M, Burden-Teh E, Ravenscroft J. Managing acne vulgaris: An update. Drug Ther Bull. 2023;62(1):6-10. |
| 16. | Draelos ZD. Cosmeceuticals: What’s real, what’s not. Dermatol Clin. 2019;37(1):1-9. |
| 17. | Thakur M, Bala R. Challenges and opportunities of cosmeceutical regulations: A global perspective. Int J Toxicol. 2026;45(3):303-313. |
| 18. | Hill C, Guarner F, Reid G, Gibson GR, Merenstein DJ, Pot B, et al. Expert consensus document. The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2014;11(8):506-514. |
| 19. | Salminen S, Collado MC, Endo A, Hill C, Lebeer S, Quigley EMM, et al. The International Scientific Association of Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on the definition and scope of postbiotics. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2021;18(9):649-667. |
| 20. | Bevilacqua A, Campaniello D, Speranza B, Racioppo A, Sinigaglia M, Corbo MR. An update on prebiotics and on their health effects. Foods. 2024;13(3):446. |
| 21. | Kober MM, Bowe WP. The effect of probiotics on immune regulation, acne and photoaging. Int J Womens Dermatol. 2015;1(2):85-89. |
| 22. | Salem I, Ramser A, Isham N, Ghannoum MA. The gut microbiome as a major regulator of the gut-skin axis. Front Microbiol. 2018;9:1459. |
| 23. | Goodarzi A, Mozafarpoor S, Bodaghabadi M, Mohamadi M. The potential of probiotics for treating acne vulgaris: A review of literature on acne and microbiota. Dermatol Ther. 2020;33(3):e13279. |
| 24. | Byrd AL, Belkaid Y, Segre JA. The human skin microbiome. Nat Rev Microbiol. 2018;16(3):143-155. |
| 25. | Belkaid Y, Segre JA. Dialogue between skin microbiota and immunity. Science. 2014;346(6212):954-959. |
| 26. | Nakatsuji T, Chen TH, Narala S, Chun KA, Two AM, Yun T, et al. Antimicrobials from human skin commensal bacteria protect against Staphylococcus aureus and are deficient in atopic dermatitis. Sci Transl Med. 2017;9(378):eaah4680. |
| 27. | Nowicka D, Kucharczyk E, Pawłuszkiewicz K, Korgiel M, Busłowicz T, Ponikowska M. Topical probiotics as a novel approach in the treatment of chronic dermatoses associated with skin dysbiosis: A narrative review. Int J Mol Sci. 2025;26(20):10195. |
| 28. | Grice EA, Segre JA. The skin microbiome. Nat Rev Microbiol. 2011;9(4):244-253. |
| 29. | Petersen C, Round JL. Defining dysbiosis and its influence on host immunity and disease. Cell Microbiol. 2014;16(7):1024-1033. |
| 30. | Kim J, Ochoa MT, Krutzik SR, Takeuchi O, Uematsu S, Legaspi AJ, et al. Activation of Toll-like receptor 2 in acne triggers inflammatory cytokine responses. J Immunol. 2002;169(3):1535-1541. |
| 31. | Fournière M, Latire T, Souak D, Feuilloley MGJ, Bedoux G. Staphylococcus epidermidis and Cutibacterium acnes: Two major sentinels of skin microbiota and the influence of cosmetics. Microorganisms. 2020;8(11):1752. |
| 32. | Claesen J, Spagnolo JB, Flores Ramos S, Kurita KL, Byrd AL, Aksenov AA, et al. A Cutibacterium acnes antibiotic modulates human skin microbiota composition in hair follicles. Sci Transl Med. 2020;12(570):eaay5445. |
| 33. | McDowell A, Gao A, Barnard E, Fink C, Murray PI, Dowson CG, et al. A novel multilocus sequence typing scheme for Propionibacterium acnes and characterization of type I cell surface-associated antigens. Microbiology (Reading). 2011;157(Pt 7):1990-2003. |
| 34. | Scholz CFP, Kilian M. The natural history of cutaneous propionibacteria, and reclassification of selected species within the genus Propionibacterium to the proposed novel genera Acidipropionibacterium gen. nov., Cutibacterium gen. nov. and Pseudopropionibacterium gen. nov. Int J Syst Evol Microbiol. 2016;66(11):4422-4432. |
| 35. | Lomholt HB, Kilian M. Population genetic analysis of Propionibacterium acnes identifies epidemic clones associated with acne. PLoS One. 2010;5(8):e12277. |
| 36. | Kistowska M, Meier B, Proust T, Feldmeyer L, Cozzio A, Kuendig T, et al. Propionibacterium acnes promotes Th17 and Th17/Th1 responses in acne patients. J Invest Dermatol. 2015;135(1):110-118. |
| 37. | Prajapati SK, Lekkala L, Yadav D, Jain S, Yadav H. Microbiome and postbiotics in skin health. Biomedicines. 2025;13(4):791. |
| 38. | Myles IA, Earland NJ, Anderson ED, Moore IN, Kieh MD, Williams KW, et al. First-in-human topical microbiome transplantation with Roseomonas mucosa for atopic dermatitis. JCI Insight. 2018;3(9): e120608. |
| 39. | Warp PV, Bilik SM, Ferrari LM, Keri JE. Prebiotics, probiotics, and postbiotics for acne vulgaris: A systematic review. Dermatol Ther (Heidelb). 2026;16(3):1531-1550. |
| 40. | França K. Topical probiotics in dermatological therapy and skincare: A concise review. Dermatol Ther (Heidelb). 2021;11(1):71-77. |
| 41. | Dréno B, Dekio I, Baldwin H, Demessant AL, Dagnelie M, Khammari A, et al. Acne microbiome: From phyla to phylotypes. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2024;38(4):657-64. |
| 42. | Mohamed M, Ullah A, Hassan R, Hamza M, Mohamed I, Salam M. The impact of probiotics on acne vulgaris: A meta-analysis of randomized controlled trials. Cureus. 2025;17(11):e97010. |
| 43. | Flores Rodríguez JC, Morán Ortega MJ, Jimenez Ordoñez AC, Rojas López AK, Leyva MC, Romero HV. Postbiotics in dermatology: A literature review of emerging topical therapies for acne, rosacea and eczema. Cureus. 2026;18(3):e105440. |
| 44. | Petrov A, Ćorović M, Milivojević A, Simović M, Banjanac K, Pjanović R, et al. Prebiotic effect of galacto‐oligosaccharides on the skin microbiota and determination of their diffusion properties. Int J Cosmet Sci. 2022;44(3):309-19. |
| 45. | Afzal L, Dulai AS, Khan ZEH, Nguyen N, Afzal N, Gunt HB, et al. Open‐label, prospective study of a prebiotic gel cream on its efficacy of mild to moderate acne management and effects on the functional skin microbiome. J Cosmet Dermatol. 2025;24(10):e70138. |
| 46. | Bacteriotherapy against proprionibacterium acnes for the treatment of acne. Patent WO2020056359A1. [Retrieved on August 4th, 2026]. Available from URL: https://patents.google.com/patent/WO2020056359A1/en?oq=WO2020056359A1 |
| 47. | Skin probiotic. Patent WO2015106175A1. [Retrieved on August 4th, 2026]. Available from URL: https://patents.google.com/patent/WO2015106175A1/en?oq=WO2015106175A1 |
| 48. | Cosmetic composition having probiotic bacteria. Patent WO2017063066A1. [Retrieved on August 4th, 2026]. Available from URL: https://patents.google.com/patent/WO2017063066A1/en?oq=WO2017063066A1 |
| 49. | Formulación probiótica que comprende cepas aisladas desde helix aspersa müller y su uso para la prevención y tratamiento coadyuvante del acné vulgar. Patente WO2020198895A1. [Consultado el 4 de agosto, 2026]. Disponible en URL: https://patents.google.com/patent/WO2020198895A1/es?oq=+WO2020198895A1 |
| 50. | Use of a postbiotic-based composition for the treatment of skin diseases. Patent WO2019149940A1. [Retrieved on August 4th, 2026]. Available from URL: https://patents.google.com/patent/WO2019149940A1/en?oq=WO2019149940A1 |
| 51. | Postbiotic composition for skin disorders and cosmetic use. Patent WO2025027083A1. [Retrieved on August 4th, 2026]. Available from URL: https://patents.google.com/patent/WO2025027083A1/en?oq=+WO2025027083A1 |
| 52. | Bowe WP, Logan AC. Acne vulgaris, probiotics and the gut-brain-skin axis -Back to the future? Gut Pathog. 2011;3(1):1. |
| 53. | Jung GW, Tse JE, Guiha I, Rao J. Prospective randomized open-label trial comparing the safety, efficacy, and tolerability of an acne treatment regimen with and without a probiotic supplement and minocycline in subjects with mild to moderate acne. J Cutan Med Surg. 2013;17(2):114-122. |
| 54. | Fabbrocini G, Bertona M, Picazo O, Pareja-Galeano H, Monfrecola G, Emanuele E. Supplementation with Lactobacillus rhamnosus SP1 normalises skin expression of genes implicated in insulin signalling and improves adult acne. Benef Microbes. 2016;7(5):625-630. |
| 55. | Tjiu JW, Lu CF. Oral probiotics in acne vulgaris: A systematic review and meta-analysis of double-blind randomized clinical trials. Medicina (Kaunas). 2025;61(12):2152. |
Latin American Journal of Clinical Sciences (Lat Am J Clin Sci Med Technol) is committed to protecting the privacy and personal data of authors, editors, readers, and other users who interact with its editorial and digital platforms. This privacy policy describes how we collect, use, store, and protect such information.
Lat Am J Clin Sci Med Technol is responsible for the processing of personal data collected through its website, manuscript submission system, and other official publishing channels.
Lat Am J Clin Sci Med Technol may collect and use internally (without sharing with third parties) the following personal data:
No sensitive personal data is deliberately collected.
Personal data is used exclusively for the following purposes:
The processing of personal data is based on:
Lat Am J Clin Sci Med Technol guarantees confidentiality of submitted manuscripts and the peer review process. The data of authors and reviewers will not be disclosed outside the editorial scope, except when strictly necessary for scientific publication or by legal requirement.
Some data may be shared only with:
Under no circumstances will the data be sold or used for commercial purposes unrelated to publishing.
The personal data will be kept:
Lat Am J Clin Sci Med Technol implements reasonable technical and organisational measures to protect personal data against unauthorised access, loss, alteration or improper disclosure.
Users are entitled to:
Requests may be submitted through the official channels of Lat Am J Clin Sci Med Technol.
The website of Lat Am J Clin Sci Med Technol may use cookies and similar technologies to improve user experience, analyze traffic and optimize the functioning of the portal. Use of the site implies acceptance of these cookies.
Lat Am J Clin Sci Med Technol reserves the right to update this Privacy Policy at any time. The modifications will be published on the official website and will take effect upon their publication.
Submission of manuscripts, registration as a user or use of the website implies express acceptance of this Privacy Policy.