**Latin American Journal of Clinical Sciences and Medical Technology is an open access magazine.

To read all published articles and materials you just need to register

Registration is free of charge.   Register now

If you already have registered please   Log In
**
Monday January 5th, 2026
Latin American Journal of Clinical Sciences and Medical Technology
Index
Partnerships
DADI Salud
Published Volumes
Submit & Guides for Authors
Authors / Reviewers Access
Editorial Board
Register
Log In


Entrevista

Cita: Mysler E. Entrevista. Problemática de la investigación biomédica en Latinoamérica.
Lat Am J Clin Sci Med Technol. 2019 Apr;1:3-6.
Recibido: 23 de abril, 2019
Publicado: 23 de abril, 2019
Vistas: 246
Descargas: 8
Problemática de la investigación biomédica en Latinoamérica

Dr. Eduardo Mysler, reumatólogo
Director Médico de la Organización Médica de Investigación (OMI)

Formado en la Universidad de Buenos Aires como médico y como reumatólogo en la Universidad de Cornell, Nueva York. Es el primer miembro latinoamericano del Comité Científico EULAR y miembro del Congreso Europeo de Reumatología. Subeditor de la revista em>online Annals of Rheumatic Disease. Tiene múltiples publicaciones citadas y en congresos.


1¿Qué opina usted de la situación actual de la investigación biomédica en Latinoamérica?

La investigación biomédica se divide en dos: básica y clínica. La primera carece de recursos, pero la gravedad del asunto generalmente se suple porque hay gente muy bien formada y que ha decidido regresar a sus países después de haber hecho “posdocs” en el exterior. Tienen muy buen nivel y muchas veces sostienen bien su investigación con becas del exterior o con estudios colaborativos. Aun así, faltan recursos del Estado o de las universidades para hacer investigación; lo que sería primordial. Pese a ello, se publica bastante y se publica bien.

Faltan recursos del Estado o de las universidades para hacer investigación

Sin embargo, la falencia más importante se encuentra en la investigación clínica, entendida como los protocolos clínicos surgidos de las universidades, de los centros académicos. Por un lado, el problema radica en que necesitamos más grupos colaborativos y mucho más dinero. Ello deriva en que no se lleva a cabo suficiente investigación clínica. Por otro lado, la investigación clínica se hace, habitualmente, sin el apoyo de epidemiólogos o metodólogos que sepan de diseño de estudios de investigación. Entonces, cuando uno desea publicarlos en revistas internacionales, los reviewers castigan esas investigaciones y no les permiten publicar en revistas de alto impacto. De modo que la que la presencia latinoamericana se ve menguada. Comúnmente terminan publicando en revistas que tienen muy poca lectura y, entonces, aunque publiquen, no tienen visibilidad.

En la investigación clínica necesitamos más grupos colaborativos y mucho más dinero

Otra de las consecuencias de estos bajos niveles es que hay que aceptar que hoy en día la competencia del mundo es mucho más feroz que hace 20 años y mucho más profesionalizada. La India, China, Hong Kong, Corea, Japón están publicando y lo están haciendo muy bien. Entonces, la competencia por los siete journals de cada especialidad de alto impacto es tremenda. Por tanto, uno tiene un nivel de rechazo de 65-70%. Ni hablar de revistas como The New England o el Lancet que tienen 85% de rechazo. Es muy frecuente que uno se sienta rechazado y uno se frustre. Yo estoy de los dos lados de la balanza, en mandar, pero al mismo tiempo rechazar papers continuamente. Esto es una realidad; yo rechazo manuscritos latinoamericanos porque la metodología es errónea.

El otro aspecto que frecuentemente ocurre no sólo en Latinoamérica, sino cuando recibo manuscritos de países árabes y asiáticos, es un tema lingüístico. El tema del idioma es una barrera, no hay ninguna duda. Los journals son más comprensibles y permisivos si lo que uno les va a mandar es de un impacto tan importante que están dispuestos a corregir ellos mismos el inglés. Pero si lo que uno manda es de nivel intermedio —como es la mayor parte de los manuscritos— los journals no están dispuestos a corregir.

Recibí un paper como editor de la parte de biosimilares, muy bueno. Era una revisión de biosimilares del Medio Oriente y la única opción que tuve fue solicitar al editor de la revista y al manager que le pagaran un traductor a los autores porque era imposible entender qué decía. El contenido era bueno, no así la gramática; era imposible entenderlo. Era un inglés traducido del árabe que no tenía ningún sentido.

El problema que tenemos es que contamos con una lengua universal —el inglés—, pero una cosa es defenderse para ir a un congreso y hablar; y otra muy distinta es escribir. Contratar una compañía para que escriba el paper puede costar 15 mil dólares. Entonces, para un artículo común no resulta posible.

No hay mucha gente que tenga el conocimiento para traducir papers. Hay bastante gente capaz de traducir textos médicos del inglés al castellano en Argentina; eso hay. Pero no es lo mismo traducir del castellano al inglés para una revista médica. Eso ya es un grupo mucho más específico y cuesta más.

Entonces, esta es una segunda limitante muy importante porque usted manda un paper que tal vez no es tan genial, pero sí es interesante, y no se publica. Además uno compite no sólo contra los centros académicos sino contra los laboratorios farmacéuticos que sí están dispuestos a poner los 25 mil dólares para contratar empresas de traductores; lo escribe gente que tiene un Bachelor Degree en Oxford en escritura en inglés y estudió ciencias después. Entonces, contra eso no hay nadie que pueda competir. Lees un paper de esos y te das cuenta que la persona se recibió en una excelente universidad, en literatura, y que después hizo una maestría en ciencias, para luego trabajar en una empresa que hace edición médica. Ni un nativo de inglés promedio puede competir contra estos profesionales. Desde luego, escriben muy bien, pero si yo te lo doy a escribirlo en español o se doy a alguien que tiene un título en literatura española en la UNAM y que después hizo un Master en ciencia, escribe con una prosa que vos no podés compararte, con un lenguaje y con una puntuación y con una idea de dónde van las comas y los puntos, que yo no tengo idea. Por supuesto que el contenido es fundamental, pero algo que se pueda leer es mucho más ameno para el revisor.

Entonces, hoy en día el tema de la competencia de las publicaciones no sólo tiene que ver con un aspecto, tiene que ver con una variedad de ellos. Es mucho más que simplemente un tema que por ahí ciertos centros latinoamericanos quieren verse como discriminados. No existe tal tema. Yo soy editor, soy latinoamericano y no discrimino a nadie, pero, claro, cuando me mandan algo que se lee fácilmente y está bien escrito y metodológicamente es correcto, es mucho más sencillo aprobarlo. Si al leer el contenido, te vuelves loco en ese poco tiempo que tienes, y metodológicamente es erróneo; entonces, hay un rechazo casi inmediato.

Europa tiene más aceitado el tema de los trabajos colaborativos, inclusive que Estados Unidos, cooperan entre centros. Estados Unidos también tiene dificultades; hay y se hacen, pero tienen más problemas para llevar a cabo estudios colaborativos, de ahí que el NIH tenga una importancia fundamental. Frecuentemente, Latinoamérica se esfuerza sólo con recursos de las sociedades médicas y sin el amparo del Estado para juntar estos grupos colaborativos. Dependen de los esfuerzos individuales, comúnmente sin ninguna remuneración por ese tiempo. Hay en reumatología, por ejemplo, estudios como el GLADEL, es decir, estudios colaborativos latinoamericanos interesantísimos. Pero son pocos. Si usted va a sumar dos o tres por especialidad, en 40 a 60 estudios se terminó la historia. Es difícil conseguir dinero para hacer esto. Se requiere del apoyo de los gobiernos y que ellos vean el beneficio que estos datos les pueden proporcionar.

2. ¿Por qué algunos países latinoamericanos publican más que otros?

Si tomamos como ejemplo a Brasil —país que más publica en Latinoamérica—, observamos que se ha propuesto publicar más que otros y ha tomado una actitud muy agresiva en cuanto a ello.

Hay además un tema de pereza. Es decir, si yo relaciono tu sueldo o ascenso académico con tus publicaciones, llegas a lo que dicen los americanos “publish or perish” (“publica o mueres”). Entonces, el “P to P” funciona porque no asciendes a Associate Professor o a Full Professor si no publicas. Eso tiene impacto. Brasil lo ha empezado a implementar.

En las universidades —en algo más académico como la Historia en la UNAM, en el ámbito de las ciencias sociales— hay intención de hacer eso. En Medicina no existe. Entonces, el médico que trabaja en una universidad en México o en una universidad en Argentina o en Chile siente que si lo hace es por motu propio y está bien, pero no le va a pasar nada si lo hace o no; mientras que una persona que trabaja en la UNAM en Historia o en ciencias sociales o en Antropología, si no publica está en problemas. Entonces, usted por eso va a ver más publicaciones sociales en la UNAM, en la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad de Chile que publicaciones médicas porque no está la carrera aceitada para que eso tenga un valor intrínseco. Tu ascenso no puede seguir relacionado con cuánto tiempo te has pasado en la universidad, sino con tu producción académica. Si yo les quitase eso a los americanos o a los europeos también publicarían menos. Debemos cambiar eso en Latinoamérica urgentemente.

3. ¿Influye también el hecho de que numerosos temarios de las materias de la carrera de Medicina en muchos países no se incluye metodología de la investigación?

Absolutamente, tenemos un grave problema en la educación médica. No hemos reformado los planes de estudio para adaptarnos a este mundo de publicación, a este mundo académico con epidemiología real, con entendimiento metodológico.

Desde hace siete años nosotros hacemos un seminario anual de Metodología de la Investigación para todas las residencias en Reumatología en Argentina y traemos a todos los residentes con metodólogos y ahí descubres gente que ha hecho residencia en clínica médica y en reumatología y no tiene la más mínima idea de metodología de la investigación. Ello provoca que la gente no sepa leer un paper y, por lo tanto, no sepa escribirlo. Eso es algo que tiene que cambiar. Lo que pasa es que seguimos con facultades enciclopedistas, es decir, facultades a las que voy a tomar todas las ramas de la arteria mamaria o de la carótida externa, temarios exhaustivos de los que después no se acuerda nadie, pero lo siguen tomando y siguen estudiando todos los neurotransmisores; no cambió nada. Después hay formaciones de posgrado que son limitadas en validez en cuanto a lo metodológico. Estamos muy atrasados en la educación médica.

Gente que ha hecho residencia en clínica médica no tiene la más mínima idea de metodología de la investigación

Desde luego, hay metodólogos buenos en nuestros países y uno podría contratarlos antes de diseñar un estudio y pedirles ayuda y hacerlo bien. Tampoco son tan caros, pero bueno, en Latinoamérica muchas veces somos “todólogos” y nos creemos que sabemos todo, nos sentimos autosuficientes y entonces no consultamos a los que saben de cada tema. Tú puedes tener una idea brillante, pero necesitas a la gente correcta para realizarla. En Argentina y en Latinoamérica pensamos que no, pensamos que si tenemos una idea brillante tenemos que hacer todo. Puedo tener una idea brillante de cómo hacer una App, pero ni idea de cómo se programa. Entonces, si me junto con la gente correcta, la vendo por 200 millones de dólares. Mucha gente que dice “la hago toda yo solo” y después no le sale nada. Entonces no se la vendes a nadie.

También falta organización. Por ejemplo, hubo un caso en que se hizo un estudio colaborativo y cuando se sentaron a decidir quién era el primer autor, quién el segundo (todo se había decidido al principio), al final, todo terminó en discusión.

4. ¿Qué hacer para paliar esta problemática, para poder publicar más como región?

Así como las causas son mutimodales, los acercamientos van a tener que ser múltiples. Necesitamos más cantidad de recursos; cambiar la educación médica y también la carrera profesional. No tiene que ser “me senté, hice el curso, tengo el papelito y soy profesor”. Tiene que ser por desarrollo, por investigación.

En los países latinoamericanos, la gente llega a ser profesor porque hizo el curso de profesor y no porque desarrolló una carrera científica. Vale lo mismo haber hecho un curso que haber publicado 60, 70 manuscritos. Entonces, necesitamos modular todo eso para que el incentivo sea publicar mejor.

Necesitamos mejorar el nivel del inglés, nos guste o no. Nuestros médicos creen que hablan inglés o creen que pueden escribir en inglés, pero no lo hacen bien. Yo me sorprendí cuando llegué a Argentina y descubrí que los médicos dicen “hablo inglés” y no podían hablar una palabra. Entonces, tenemos un entendimiento erróneo de lo que es hablar un idioma. La gente cree que porque yo viajo a Francia y puedo pedir para comer, yo hablo francés. Yo puedo pedir para comer en Francia, pero no puedo hablar con nadie; y mucho menos puedo escribir en ese idioma. Ese es un error conceptual que tenemos en Latinoamérica acerca de lo que es el nivel de inglés. Eso tenemos que mejorarlo.

Igualmente, los que trabajamos en los journals debemos darles facilidades a los autores. Si el journal es económicamente productivo, porque tengo publicidad o muchas citas, bueno, debemos tener algún convenio con traductores para que resulte más barato. No digo que son geniales, pero al fin se busca a traductores que le den un marco por el cual la persona pueda mandar su paper en un idioma original y que sea traducido. Entonces, que manden el abstract y yo voy a ver si me interesa traducir el resto del documento. Tal vez es malo, independientemente de todo, pero si es bueno habría que traducirlo. Yo creo que eso sería una enorme ayuda desde los journals hacia Latinoamérica.

Otro aspecto que debe cambiar es que los revisores tengan sueldo; ya tienen sueldo los editores de sección. Yo creo que los revisores van a tener sueldo, dentro de poco, mínimo algo. Yo no acepto revisar 80% de los papers que me piden que corrija porque si no, me dedicaría a revisar papers, no tengo tiempo. Creo que va a tener que cambiar eso si la revista es económicamente sustentable; y las que yo conozco lo son. Se debe pagar la hora de trabajo.


Problemática de la investigación biomédica en Latinoamérica

All Rights Reserved® 2019

Latin American Journal of Clinical Sciences and Medical Technology,
Publicación contínua    Editor responsable: Gilberto Castañeda Hernández.    Reserva de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2019-062013242000-203; ISSN: 2683-2291; ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.    Responsable de la última actualización de este número, Web Master Hunahpú Velázquez Martínez,
Calle Profesor Miguel Serrano #8, Col. Del Valle, Alcaldía Benito Juárez, CP 03100, Ciudad de México, México. Número telefónico: 55 5405 1396    Fecha de última modificación, 28 de agosto de 2024.
Contact us   |   Privacy policy   |   Legal Information

All Rights Reserved® 2019

Latin American Journal of Clinical Sciences and Medical Technology,
Publicación contínua    Editor responsable: Gilberto Castañeda Hernández.    Reserva de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2019-062013242000-203; ISSN: 2683-2291; ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.    Responsable de la última actualización de este número, Web Master Hunahpú Velázquez Martínez,
Calle Profesor Miguel Serrano #8, Col. Del Valle, Alcaldía Benito Juárez, CP 03100, Ciudad de México, México. Número telefónico: 55 5405 1396    Fecha de última modificación, 28 de agosto de 2024.